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El Método FeendingGuía 6

Análisis: medir para evolucionar (sin ahogarte en métricas)

8 minutos de lectura

El Análisis es el quinto bloque del Método Feending: medir qué funciona, qué no y qué hay que cambiar, para volver a la Ideación con datos. Lo que no se mide no se mejora. Se hace con cuatro indicadores —miembros activos, actividad iniciada por miembros, recurrencia y conexiones nuevas— y no con aperturas de correo, asistentes o seguidores, que miden cuánta gente te escucha, no si la comunidad está viva.

Cada trimestre toca el informe. Abres la herramienta de email: 38 % de apertura. Abres la hoja de eventos: 120 asistentes al último. Abres LinkedIn: 1.400 seguidores, 60 más que el trimestre pasado. Lo pegas todo en una presentación con tres gráficas verdes y lo mandas.

Y nadie, incluido tú, sabe si la comunidad está mejor o peor que hace un año. Las tres cifras son reales y las tres son inútiles para la pregunta que importa. Y como es lo único que hay a mano, es lo que se acaba optimizando: más correos, más eventos, más seguidores. Más ruido.

El bloque de análisis del Método Feending cierra la rueda: es donde se comprueba si la ideación se cumplió, si la comunicación llegó, si la dinamización activó y si la monetización sostiene. La comunidad evoluciona, y tú con ella — pero solo si miras.

¿Qué es el engagement de una comunidad profesional?

Es la parte de sus miembros que participa de forma activa —hace algo, no solo recibe— y continuada —lo hace más de una vez, no solo el día del evento—.

Con esa definición, una apertura de correo no cuenta. Asistir a un evento cuenta a medias: es activo pero puntual. Contestar a otro miembro, apuntarse a un grupo, presentar a dos personas, publicar una oferta: eso cuenta entero. Por eso hacen falta indicadores distintos. No más: distintos. Si todavía no tienes claro qué separa una comunidad de una audiencia, empieza por la primera guía del módulo de Comunidades.

¿Cuáles son los cuatro indicadores que sí miden el engagement?

Miembros activos sobre el total, actividad iniciada por miembros, recurrencia y conexiones nuevas. Los cuatro caben en una página y se revisan una vez al trimestre.

1. Miembros activos sobre miembros totales

De todas las personas de tu base, ¿cuántas han hecho algo en los últimos 90 días? Iniciar sesión, responder, apuntarse, escribir. Divide entre el total y tienes tu tasa de actividad.

Es el indicador más honesto que existe, y por eso es el que menos gusta: en la mayoría de comunidades profesionales que empiezan a medirlo está entre el 5 % y el 15 %. No pasa nada. El número de partida da igual. Lo que importa es que suba.

2. Actividad iniciada por miembros

De toda la actividad del periodo, ¿qué parte la empezó un miembro y no la organización? Una pregunta en un grupo, un evento propuesto, una oferta publicada, una presentación entre dos personas.

Este es el que separa audiencia de comunidad. Si el 95 % de lo que pasa lo inicias tú, tienes un canal de emisión con buena respuesta. Cuando esa cifra baja del 70 %, algo ha cambiado de verdad: la comunidad ha empezado a funcionar sin ti.

3. Recurrencia

De los miembros activos, ¿cuántos lo fueron también el periodo anterior? Un evento con 120 asistentes de los que 100 son nuevos cada vez no está construyendo nada: está captando. Un evento con 60 asistentes de los que 45 repiten está construyendo hábito.

La recurrencia es lo que convierte la participación en pertenencia. Y es el indicador que antes avisa de un problema: baja uno o dos periodos antes de que caiga la asistencia.

4. Conexiones nuevas entre miembros

¿Cuántas relaciones entre miembros que antes no existían ha generado la comunidad este periodo? Dos personas que se conocen en un evento y se escriben después. Un mentor y un mentorizado. Un miembro que contrata a otro.

Es el más difícil de medir y el que más valor tiene, porque es el único que mide directamente para qué existe la comunidad. Si no puedes medirlo, al menos pregúntalo: una encuesta de dos preguntas al año («¿has conocido a alguien útil a través de la comunidad?», «¿a quién?») ya da más información que cualquier tasa de apertura. Y si tu plataforma registra las conexiones —en Feending el módulo de conexión lo hace—, el dato sale solo.

¿Cómo se leen estos indicadores sin engañarse?

Mirando tendencias en vez de fotos, separando el núcleo activo del resto y eligiendo cada indicador sabiendo qué comportamiento provoca.

Mira tendencias, no fotos. Un 12 % de miembros activos no significa nada. Un 12 % que hace un año era un 8 % significa mucho. Compara siempre con el periodo anterior y con el mismo periodo del año anterior, porque las comunidades tienen estaciones.

Separa el núcleo del resto. En toda comunidad hay un 5 % que lo hace todo. Si los quitas de la cuenta y los números siguen siendo razonables, la comunidad es sana. Si sin ellos no queda nada, tienes un grupo de voluntarios, no una comunidad.

No premies lo que puedes inflar. Si el objetivo es «más eventos», habrá más eventos y menos gente en cada uno. Si el objetivo es «más recurrencia», habrá menos eventos y mejores. Elige el indicador sabiendo qué comportamiento provoca.

¿Qué métricas ofrece la plataforma para el análisis?

Informes periódicos con el estado de la comunidad en tiempo real: actividad dentro de la plataforma, participación en eventos, datos demográficos, evolución de registros, matches creados, reuniones concertadas y ratio de interacción entre usuarios, más un ranking de los miembros más activos. Todo exportable en PDF o CSV.

El panel de analíticas de Feending: miembros, matches, eventos, ratio de interacción y evolución de registros

Con Excel, email y WhatsApp los cuatro indicadores de arriba no se pueden calcular: no hay dónde quedan registrados. Las analíticas de Feending los sacan solos porque toda la actividad —quién entra, quién participa, quién se conecta con quién, qué mentorías, empleos o inversiones se generan— pasa por el mismo sitio. Revisar esos informes una vez al trimestre, con la pregunta "qué cambio en la próxima vuelta", es el bloque entero.

¿Qué hacer cuando el engagement baja?

Primero identificar cuál de los cuatro indicadores ha bajado, porque cada uno señala una causa distinta, y no responder comunicando más: más mensajes a gente que ya no participa es lo que la hizo dejar de participar.

  • Baja la actividad total: probablemente no hay dónde participar. Revisa si entre evento y evento existe un espacio en el que pase algo.
  • Baja la actividad iniciada por miembros: se han acostumbrado a que tú lo hagas todo. Deja de proponer tú y pide a tres miembros concretos que propongan ellos.
  • Baja la recurrencia: lo que ofreces no cambia. Quien ya vino sabe qué va a encontrar y no vuelve. Toca variar formato, no frecuencia.
  • Bajan las conexiones: los espacios son de escuchar, no de conocerse. Un evento de 90 minutos con 80 de ponencia y 10 de café genera cero conexiones.

Cuatro números, un cuadro de mando de una página, una revisión al trimestre. Con eso se dirige una comunidad. Lo demás son informes. Si quieres traducirlo a euros, sigue con cómo calcular el retorno de una comunidad bien gestionada.

¿Y después del análisis?

Vuelta a empezar: con lo que dicen los datos se revisa la ideación —qué propuesta de valor se cumple de verdad, qué objetivos ajustar— y se da la siguiente vuelta a la rueda. Cada vuelta la haces mejor.

Esa es la lógica del método: no una lista que se termina, sino un ciclo de mejora continua. Una comunidad no se construye en un día; con un proceso claro, herramientas potentes y un propósito firme, se construye vuelta a vuelta. Y si la tuya todavía no ha dado la primera, la guía de primeros pasos es el sitio por donde empezar.

Preguntas frecuentes

¿Qué tasa de miembros activos es buena en una comunidad profesional?

Entre el 5 % y el 15 % es lo habitual al empezar a medir; por encima del 25 % en 90 días es una comunidad muy sana. Más que el número, importa que suba trimestre a trimestre.

¿La tasa de apertura de la newsletter mide el engagement?

No. Mide cuánta gente te lee, que es una métrica de audiencia. El engagement se mide por lo que los miembros hacen —participar, proponer, conectar— y sobre todo por lo que hacen entre ellos.

¿Cada cuánto hay que revisar los indicadores de engagement?

Una vez al trimestre, comparando con el trimestre anterior y con el mismo trimestre del año pasado. Revisarlos cada semana produce ruido: las comunidades profesionales se mueven por temporadas, no por días.

¿Qué herramienta hace falta para medir el engagement?

Una donde la actividad de los miembros quede registrada: quién entra, quién participa, quién se conecta con quién. Con email y hojas de cálculo solo se puede medir la emisión; una plataforma de gestión de comunidades con analíticas saca los cuatro indicadores sin trabajo manual.

¿Quieres ver cómo se aplica en tu comunidad?

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